A beneficio de los Bomberos de Voluntarios

Desde el Hipódromo de San Isidro (Buenos Aires) – Las pistas del Hipódromo de San Isidro recibieron ayer a muchísimos caballos (de fuerza), para celebrar la primera edición del Rally de San Isidro: una competencia de regularidad combinada con tramos cronometrados de velocidad pura, reservada para autos de colección (incluyendo las categorías Clásicos y Youngtimers). El evento, organizado por Tito Barreiro (Autojumble Béccar) y coordinado por Javier “Nemo” Dobalo, tuvo un fin solidario: recaudar fondos para los Bomberos Voluntarios de San Isidro (ver primera nota).

En la suma de puntos de las cuatro pruebas cronometradas, fiscalizadas por el San Isidro Automóvil Club, el triunfo en la clasificación general fue para la réplica argentina de un Lotus Seven S1, conducido por Felipe Jurvillier (piloto aficionado y uno de los mayores especialistas en autos sport nacionales). El podio fue completado por un Renault Clio Williams (de GC8 GT) y un Fiat 128 1.100 (de Samot).

El recorrido se trazó por los caminos internos del Hipódromo de San Isidro. Consistió en un tramo de velocidad controlada (regularidad) sobre el Boulevard de los Plátanos. Lo siguió una prueba de aceleración pura sobre un Octavo de Milla. Después había un prime de Velocidad Libre con Slalom y por último estaba el Súper Ocho: esta fue la parte más divertida del evento. Se trataba de un pequeño superprime de rally, sobre el césped donde normalmente se organiza el Autojumble de Autoclásica. La lluvia de los días previos había dejado al parque con una leve capa de barrito, por lo que el Rally de San Isidro cumplió con su promesa: tuvo la verdadera esencia de un rally.

Autoblog estuvo representado por colaboradores y amigos como Lucas Abriata (Chevrolet Corvette Cabrio), Pablo Bri (BMW 325i Cabrio) y Pablo Ciaglia (el creador de Pronto Rótulo corrió con un VW New Beetle).

La competencia también marcó el debut de Vito Cristófalo en un rally: corrió al volante del Subaru Impreza GT Turbo (1994) de Autoblog, con quien firma en el rol de navegante. El resultado fue un respetable cuarto lugar, detrás de verdaderos especialistas del volante. El Subaru lo celebró descorchando a su estilo: al terminar el recorrido pinchó una manguera del sistema hidráulico de la dirección y bañó de rojo un buen tramo de la Avenida Santa Fe.

El evento terminó con un “Asado de Camaradería” en el cuartel de los Bomberos Voluntarios de San Isidro, con la entrega de premios y un recorrido para los niños (de todas las edades) que se dieron el gusto de subirse a los diferentes autobombas.